Desde hace dos semanas estamos viviendo una situación que pareciera sacada de una película. Hemos tenido que cambiar nuestro estilo de vida adecuándonos a estar todo el día en casa. El confinamiento, sumado a la crisis sanitaria que estamos viviendo, genera sentimientos de angustia, ansiedad y estrés que pueden afectar nuestros ciclos de sueño. Aquí te compartimos una serie de ejercicios que puedes practicar para que tú descanso no se vea afectado durante la cuarentena.

El estrés y la preocupación generan un estado de hiperalerta, nos vamos a la cama cuando seguimos activos mentalmente y eso hace que nos cueste iniciar el sueño o que tengamos un sueño más ligero. ¿Pero cómo podemos combatirlo?

Ten una rutina

Lo primero que debemos hacer es mentalizarnos en que esto no son unas vacaciones. Es muy importante que mantengamos un horario fijo para despertarnos y acostarnos. Pongámonos metas que sabemos que vamos a lograr. No es necesario que te levantes todos los días antes de que salga el sol; aprovechemos este espacio para poder dormir un poco más en la mañana. Pero ¡ojo! Esto no significa que debas tomar toda la semana como si fuera sábado y domingo.

La importancia de la luz natural

Tenemos un reloj interno en el cerebro que marca el ritmo circadiano, ritmo alineado a las 24 horas del día. Esto significa que nos sincronizamos con la luz. Cuando nos da la luz de la mañana, nuestro reloj interno se pone en marcha.Además, la luz del sol es esencial para mantener nuestros niveles de vitamina D, subiendo nuestros niveles de energía fortaleciendo nuestro sistema inmunológico.Por eso recomendamos que, aunque estemos en casa, procuremos que nos dé la luz saliendo a la terraza, al balcón o teletrabajando cerca de la ventana.

Desconectar

Parte de nuestra sensación de ansiedad se debe a que ahora estamos más conectados que nunca. Tenemos que saber controlar el exceso de información que recibimos, no solo del Covid 19 sino del trabajo y otras noticias estresantes, ya sea desde el celular o la televisión. Es mejor informarnos dos veces al día y el resto del tiempo dedicarnos a otras cosas.

Además de esto, es importante que le demos una pausa a nuestro cerebro mínimo dos horas antes de irnos a acostar. Si no lo hacemos, nuestra cabeza continuará trabajando aún cuando estemos acostados y listos para dormir, trayendo como consecuencia insomnio y sueño intermitente.

Sumado a eso, la luz de las pantallas engaña a nuestro ciclo circadiano, diciéndole a nuestro cerebro que aun es de día y debemos seguir alerta. Apagar nuestras pantallas o usarlas en versión sepia nos ayuda a entrar en un modo de descanso y nos prepara para conciliar el sueño.

 

 

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