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Las vacaciones deberían ser para descansar. Sí, los grandes viajes son una maravilla pero al final te pasas 15 días de un lado para otro y cuando llegas a casa necesitas otras vacaciones para recuperarte de tus vacaciones. Y, ojo, porque no es mal plan planificar tus días libres de esta forma.

Pero hagas lo que hagas, si no duermes bien no hay nada que hacer. ¿Y por qué será que cuando nos vamos de vacaciones no somos capaces de conciliar el sueño como nos gustaría? No tenemos que madrugar, no hay que pensar en la pila de mails que te espera al día siguiente en el trabajo… ¿Qué pasa? Hemos hablado con los expertos en insomnio de Somnisa y lo que ocurre es bien sencillo: echamos de menos nuestra cama.

Cambiar de cama

Pues sí. Dormir mal en verano no solo tiene que ver con las cenas copiosas, el exceso de copas o las olas de calor. Cambiar de cama afecta a nuestro sueño mucho más de lo que creemos. “Es habitual despertarse desorientado la primera noche que pasamos en el destino vacacional. Estar en un lugar extraño y cambiar de colchón influye, sin lugar a dudas, en nuestro descanso”, afirman los expertos de Somnisa.

Y seguro que te ha pasado. Colchones demasiado firmes o muy blandos, una almohada más dura o más alta, dormir en una cama de 90 cm cuando estás acostumbrada a hacerlo en una de 150 cm… Todo ello nos deja hechas polvo. “Cada uno estamos habituados a una firmeza, a un tamaño y a un material específico (látex, viscoelástica, muelles embolsados…). Nuestro cuerpo nota esos cambios, algo que puede provocar problemas a la hora de conciliar el sueño”, explica la doctora Cristina Zunzunegui, directora del Área Clínica de Somnisa y especialista en Psiquiatría y Medicina del Sueño.

El entorno también influye

No solo la cama nos deja descolocadas a la hora de dormir, el entorno también es un factor clave. Y es que, al final, aunque nos encanten los viajes, somos seres de costumbres y notamos mucho cuando no estamos en nuestro lugar de referencia. “No estar en nuestra habitación, pasar a un clima mucho más cálido o frío e, incluso, la falta de persianas interviene en la calidad de nuestro descanso”, nos explican.

¿Qué podemos hacer?

¿Te has dado cuenta de que al viajar a alguna ciudad de otro país europeo, muchas casas y hoteles carecen de persianas? Con suerte encontrarás una cortina opaca pero es muy posible que por ello acabes despertándote cuando los rayos de sol empiezan a llenarlo todo de luz. “La melatonina tiene mucho que ver en este aspecto”, nos cuentan. “Esta hormona no solo nos ayuda a conciliar el sueño, sino también a mantenernos dormidos. Su secreción está favorecida por la oscuridad, de modo que, si entra luz en la habitación, disminuirá el nivel de melatonina y será más probable que nos despertemos”, explica la doctora. La solución es tan sencilla como usar un antifaz.

Además es bueno “intentar mantener las rutinas de sueño. Es cierto que, durante las vacaciones, trasnochamos más y nos levantamos más tarde. A pesar de ello, es conveniente que, en la medida de lo posible, no modifiquemos demasiado nuestros horarios de sueño”, añade la doctora Zunzunegui. Y, sobre todo, no te obsesiones si no duermes bien las primeras noches. “Por suerte, nuestro cuerpo está preparado para adaptarse a este tipo de cambios, así que en muy pocos días estaremos acostumbrados al nuevo entorno”, afirma la doctora.

¡Disfruta y descansa en tus vacaciones, amiga!

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